Ir al contenido principal

La forma y lo relacional

Si observamos las prácticas artísticas contemporáneas, más que las "formas", deberíamos hablar de "formaciones", lo opuesto a un objeto cerrado sobre sí mismo por un estilo o una firma. El arte actual muestra que sólo hay forma en el encuentro, en la relación dinámica que mantiene una propuesta artística con otras formaciones, artísticas o no. 

Nicolás Bourriaud, Estética relacional,  Adriana Hidalgo Editora, Argentina, pg. 22

Malevich
Quizás la forma, desde el punto de vista de la estética relacional, mantiene cierta analogía con el mundo biológico y la idea de mímesis no entendida como una vulgar copia. Lo mismo que la semilla solo puede dar sus frutos en un determinado contexto, es decir, puede llegar a ser lo que debe ser siempre y cuando puedan darse una serie de circunstancias que puedan generar una serie de redes que articulen un conjunto de relaciones entre la propia semilla y el mundo que le rodea, a la obra de arte le sucede lo mismo. La forma no es algo más allá de la propia apertura de la obra de arte, más allá de ese salir a la luz, sino que mantiene un conjunto de relaciones nutricionales con otros modos, ya sean artísticos o no, que determinan su, utilizando terminología heideggeriana, contenido de verdad. 

A partir de ahí, que una obra de arte sea bella viene dada, como nos dice Diderot, por la indeterminación de esas relaciones, la facilidad de captarlas y el placer que acompaña a su percepción, se supone, de esas relaciones, y además, que lo bello sea más un asunto sentimental que racional.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Invención 12

La razón de tu misterio Se manifiesta en tu rostro, Seco, oscuro... Con esa mirada Que todo lo huye Que todo lo... Mata. Y no es mejor Que, sigilosamente, Me abandones. Dejes pasar la brisa Entre nuestros corazones Para así recuperar El fresco sabor De tus ilusiones. Pero mi barco se hunde, Entre tu rostro, Seco, oscuro...

Nacionalismo Musical: Isaac Albéniz, Enrique Granados y Manuel de Falla

La presente entrada trata sobre el nacionalismo musical español de principios del siglo XX, y más concretamente, sobre la obra de Isaac Albéniz, Enrique Granados   y Manuel de Falla. Nos acercaremos a ellos desde el punto de vista estético-filosófico, desde el cual expondremos los elementos o momentos sobre los cuales se articularía su nacionalismo musical. El primer momento tiene un carácter objetivo.   El compositor toma consciencia de cuáles son los materiales que va a utilizar en su obra. En este sentido, el nacionalismo musical español toma como fuente las melodías, ritmos y armonías típicas de su cultura. En algunos casos, esa consciencia llega de la mano de una recopilación exhaustiva de materiales de la música patria popular, y en otros, menos comprometidos en cierto modo, lo resuelven con una simple cita de algún elemento material y la consiguiente adaptación a los medios o procedimientos interpretativos hegemónicos del periodo. Este momento tiene un carácter ...

Sobre la armonía... 1

¿Cabe referir la armonía en el ámbito de otras artes que no sea la música? Ciertamente, hay que distinguir varios usos de este término que, en el ámbito de la música, a adquirido un carácter muy restrictivo:  el que hace referencia al estudio de la percepción del sonido en forma «vertical» o «simultánea» que se lleva a cabo mediante los acordes. Así, la armonía se refiere a una técnica, a un instrumento mediante el cual podemos organizar, articular, los sonidos. Implica un conjunto de reglas objetivas que explican el qué y cómo de los acordes. Queda al margen el posible estudio de las posibles relaciones entre otras objetivaciones de la música, sobre todo el ritmo, el timbre. Pienso, que la música se ha apropiado de la palabra armonía para designar a una técnica, un instrumento, un modo de organizar los materiales estrictamente musicales. En este sentido, la armonía no tiene relación con la pintura, ni con la escultura, ni con ninguna de las artes, por lo específicamente musical...