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Encuentros con el Otro...1



ENCUENTROS CON EL OTRO
(Reflexividad del pensamiento: capacidad del pensamiento de volverse sobre sí, es decir, a la hora de pensar sobre el Otro, lo que se piensa es sobre Uno mismo.)
Pensemos que un Otro realiza una declaración sobre mí mismo (el Yo en adelante) del tipo: “te cambio el trabajo y verás como no tendrás tantas ganas de leer”. Esta afirmación es contrarrestada por el Yo con esta otra: “si no te conociera entendería tus palabras como el fruto del resentimiento”. El Yo, al incluir el “resentimiento”, ya está imponiendo una forma concreta a la afirmación del Otro, a una afirmación que, de por sí, puede ser vaga o inocente, es decir, que no lleve aparejada el resentimiento del sujeto que la enuncia.
Entonces, ¿por qué hace daño la afirmación del Otro? Hace daño en la medida de que el que la recibe, el Yo, es ya un sujeto resentido, pero ese resentimiento no es afirmado (confesado) por el propio sujeto, sino por el Otro. Es decir, es a través de las palabras del Otro con las que el Yo tiene la oportunidad de expresar su propio pensamiento. Es, pues, el Otro el que, inconscientemente y con carácter retroactivo, pone voz al pensamiento del Uno. En este sentido, es el modo cómo reaccionamos ante las palabras del Otro lo que pone en evidencia lo que nosotros pensamos de nosotros mismos. Así, soy una persona resentida en la medida de que las palabras del Otro me las tomo como fruto del resentimiento, o en otros términos, el rey es el rey en la medida de que Yo lo considero un rey, y no que el propio rey, como sujeto, contenga ese carácter regio.
Este hecho pone en evidencia el estatuto ontológico del propio sujeto. El sujeto no es un sujeto con una sustancialidad determinada, es la búsqueda de esa sustancialidad. Una búsqueda vana, porque esa sustancialidad no es propia del sujeto. Un sujeto que se considere sustancial es un sujeto sin identidad, porque la identidad sólo es hilvanada a través de nuestra relación con el Otro que es, como hemos dicho, el que le da la voz. Ciertamente, en la medida en que nuestra relación con el Otro es plural -no existe un Otro absoluto, sino muchos Otros- nuestra subjetividad es procesual, nunca sustancial, es decir, el sujeto se conforma a través de la relación con los demás, siendo los demás los que, a través de sus declaraciones, abren las vías de comunicación que no son más que los procesos mediante los cuales el pensamiento (la subjetividad) se da forma a sí mismo.

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