Muchas veces conviene quedarse quietecito, nunca se sabe lo que se esconde en ciertos tipos de exhibiciones. La sociedad capitalista actual gusta de que el personal se posicione. ¿Ante qué? Me temo que en todo este asunto pone encima de la mesa "el miedo" al Otro. Ciertamente, somos una sociedad miedosa, por eso necesitamos que el Otro ocupe un lugar, para poder tomar medidas, para poder tomar distancia, sobre todo en un ¡vestuario masculino!. Es el amor al prójimo multicultural. También es un pretexto para no sentirse culpable. Mientras que los energúmenos encuentran "el blanco" perfecto para desatar su odio, los miedosos despliegan el típico paternalismo tolerante: "todos somos iguales". Bien, si todos somos iguales, ¿dónde está el imperioso interés en que el personal salga del armario?
La razón de tu misterio Se manifiesta en tu rostro, Seco, oscuro... Con esa mirada Que todo lo huye Que todo lo... Mata. Y no es mejor Que, sigilosamente, Me abandones. Dejes pasar la brisa Entre nuestros corazones Para así recuperar El fresco sabor De tus ilusiones. Pero mi barco se hunde, Entre tu rostro, Seco, oscuro...
Comentarios
Interés en que la gente salga del armario, haberlo, haylo: se adivina un potencial de consumo si se queda vacía esa parte del mueble. Mas trajes, más chaquetas y más corbatas. Hay que reactivar la economía.
Saludos!
Abres dos caminos: a) el hombre y su relación con lo sagrado y lo profano, b) la mercantilización del propio ser humano. Cuestiones que vengo tratando últimamente.
Un abrazo.