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El joven Shostakovich montado en la gran montaña rusa... 3



Toda esta agitación política le pilló a Shostakovich muy joven. En esos años, la tarea de nuestro compositor era la de hacerse un hueco en el mundo de la música siguiendo la estela del gran éxito con obtuvo con su primera sinfonía. Es así que no se sometió excesivamente a la vanguardia. Era demasiado joven para hacerlo[1]. En cualquier caso, poco a poco fue haciendo experimentos musicales basados en la discontinuidad en el montaje, la complejidad, la parodia y el humor, experimentos que terminaron sumergiendo inevitablemente a Shostakovich en las polémicas entre los grupos artísticos que se afanaban en mantener, como hemos visto antes, la hegemonía estética y política, llegando incluso a ser catalogado por algunos como un compositor de “ultravanguardia”. Quizás la obra que represente esta “complejidad humorística” fue su ópera La nariz, sobre textos de Gogol. Fue una obra que no pasó desapercibida y cuya polémica creada en torno a ella mostraba claramente la inestabilidad cultural que imperaba en ese tiempo. Así que, a pesar de que Meyerhold[2] en esta obra actuara como mentor artístico de Shostakovich, algunos miembros de la RAPM intentaron que no se estrenase. Insistieron en la complejidad e inaccesibilidad de la música, denunciaron su carácter grotesco como una "mueca insana y horrible" y advirtieron al compositor que "si no alcanzaba a entender que seguía un camino equivocado y no se esforzaba en comprender la realidad tal como es 'en sus propias narices', su obra abocaría sin remedia a un callejón sin salida"[3]. Aunque la ópera se estrenó, no duro mucho en el repertorio.

Inmediatamente después de la nariz, Shostakovich cambió las formas de hacer. Aunque siguió interesándose por las posibilidades expresivas del humor y de la sátira, su lenguaje fue mucho sencillo:
Hasta cierto punto elaboró su música en función de los hábitos de los oyentes, sirviéndose de estructuras tonales conocidas que, deformadas, provocaban un efecto cómico. Shostakovich utilizaba acordes absolutamente sencillos, que modificaba para que sonasen a parodia de la vieja música. En sus obras aparecían con cierta frecuencia frases banales y se dejaban oír polcas, valses, galops y otras variantes de música ligera[4].
Pero, por momentos, por ese camino tampoco las cosas parecían irle bien. “La nariz” fue desapareciendo pronto de los carteles, lo mismo que dos de sus ballets, La edad de Oro y El perno, y su Sinfonía nº 3, subtitulada “Primero de Mayo”, donde incorporó en la gran forma sinfónica los elementos estilísticos de lo grotesco, lo burlón y el sarcasmo, sólo se llegó a interpretar dos veces. Por momentos la autoridad que había conquistado con su Sinfonía nº 1 se estaba agotando. Y trató de salir de ese atolladero colaborando con los dirigentes políticos. Si duda, a pesar de que existía en esos años 20´ en Rusia una relativa libertad y tolerancia creativa, los artistas que se mostraban dispuestos a colaborar con el Partido disfrutaban de importantes ventajas. Es por ello que, en palabras de Meyer, Shostakovich se encontró definitivamente dentro del engranaje infernal del sistema comunista soviético[5]



[1] Krzystof, Meyer, Op. Cit. Pág. 77.
[2]Meyerhold (1874-1942) se convirtió en uno los activistas más entusiastas del nuevo Teatro Soviético y se unió al Partido Bolchevique en 1918. Tuvo un alto puesto en el Consejo del Teatro Bolchevique y abrió su propio teatro, que hasta el día de hoy lleva su nombre. Se enfrentó fieramente a los principios del academicismo teatral, que eran incapaces de adaptarse a la nueva realidad.” Fuente: wikipedia.
[3] Krzystof, Meyer, Op. Cit. Pág. 106.
[4] Ibíd. Pág. 112.
[5] Ibíd. Pág. 126.

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