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Prolegómenos para una lucha de clases... 5


Podemos rastrear la dialéctica heterogeneidad/homogeneidad en los recientes acontecimientos de Grecia, sin duda, todavía no extrapolables a España en la medida de que la fuerza heterogeneizadora no ha iniciado la fase ofensiva, o sea, las primeras escaramuzas dialécticas como consecuencia de su acceso al poder, es decir, una vez que no se ha hecho con un locus o lugar en el cual poder iniciar un mínimo de ofensiva.
Un aspecto del proceso heterogeneizador es el de potenciación de su contrario, o sea, la homogeneización de las fuerzas, o en términos rabiosamente actuales, el aglutinar el descontento de las masas. A primera vista, tal como enfáticamente las fuerzas reaccionarias ponen de manifiesto, es un proceso de carácter vulgar basado en un lenguaje directo y efectivo. No hay que insistir en que este fenómeno, en esencia, es fundamental a la hora de inicial cualquier movimiento revolucionario, pero hay que advertir que todo eso no es más que un medio, y que tratar de convertirlo en un fin es desvirtuar las cosas. En este sentido, el peligro no viene solamente de fuera, sino también de dentro. Por lo tanto, el proceso de heterogeneizador supone, en primer lugar, abrir un espacio a partir del cual poder iniciar cualquier movimiento revolucionario. Ese lugar no tiene carácter de fin en sí mismo, sino de medio para cambiar las condiciones espacio-temporales que abran la posibilidad a cualquier tipo de transformación.

En este sentido, la victoria de Syriza sitúa la lucha de clases en lo que denominaremos la fase topológica. Por muy débil o inestable que pueda resultar el gobierno Griego, ese gobierno está en manos de Syriza, es decir, ellos están allí, y no otros. Ellos son los interlocutores, no otros. Ellos son los que asisten a las reuniones, no otros. Reitero, no es asunto el evaluar el grado de poder, sino situar el lugar del poder. Es por tanto que la recién "derrota política" -Varufakis a tenido que claudicar- sólo sea derrota atendiendo al grado de poder. Sin duda, como he dicho antes, muchas personas se han sentido "traicionadas" -y es que la ideología pequeño burguesa crece en los momentos de mayor crisis-, pero, en el contexto de la lucha de clases que venimos defendiendo, solo puede considerarse como una batalla de situación, batalla que tenía como cometido el situar a cada uno en su lugar.

Colocadas las piezas, comienza el juego. ¡Bienvenidos a tiempos interesantes!, que dice Zizek.

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