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L'art pour l'art

Converso con mi amigo Isidoro Villena sobre la responsabilidad del artista en relación a su obra. ¿Existe un compromiso tácito entre el artista y la sociedad en que se mueve en el sentido que toda creación debe servir para mejorar a los miembros de esa sociedad o grupo humano? Este es uno de los asuntos en los que estamos enfangados a propósito de la 7ª Sinfonía de Shostakovich. Me topo con Nietzsche y su Crepúsculo de los ídolos (Alianza Editorial,1973).  Es claro al respecto: la lucha contra la finalidad en el arte es siempre una lucha contra la tendencia moralizante en el arte, contra su subordinación a la moral (pg. 101). Lo que Nietzsche trata de hacernos ver es que cualquier intento de hacer mejorar al hombre mediante el arte, hacerlo más bueno, más amable, más humano, es un sinsentido que oculta el adoctrinamiento más soez y vulgar. Además, el que no mejore al hombre no puede significar nunca que el arte no tenga ninguna otra finalidad. Así pues, l'art pour l'art ...

Beethoven como síntoma

Mucho antes de que la post-modernidad diera cumplida cuenta de la modernidad, los genios, con su arte, manifestaban el desengaño que proporcionaba el progreso, el desengaño de todo ese sentido que se imponía a pasos agigantados en todas las esferas de la vida del hombre, en definitiva, el desengaño del progreso. El romanticismo, como bien sabemos, después de 20 siglos de continuo vaciamiento de la vida, de la continua cosificación del propio hombre, y en un último intento de salvar algo, algunas migajas, a través del subjetivismo que lo caracteriza trató de rellenar toda creación de sentimiento profundamente humano. Pero era ya una batalla perdida. Beethoven, con su peculiar manera de ser, mostraba la impotencia.

De vuelta a lo público... y a lo privado

Lo público hace referencia a lo perteneciente a todo el pueblo. Pero, ¿qué es pueblo? El pueblo en sí no es nada. Como idea, se diluye como un azucarillo cada vez que tratamos de asirlo, de cercarlo, de marcar su territorio. En definitiva, el pueblo termina siendo la Nada, como imposibilidad de hacerse, de concretarse, como imposibilidad de concepto. En este sentido, la razón pública hace referencia al resto, a las sobras, a lo que queda inutilizado en cualquier acto de formalización.  Lo curioso es que lo sobrante no queda ahí inerte esperando una nueva oportunidad de ser utilizado para algo, sino que tiende a emerger entre los resquicios que deja todo proceso de formalización. El grado de formalización, o sea, su intensidad y alcance, determinará la presión con la que ese resto no formalizado tratará de escapar, de salir a la luz. Por ejemplo, si la formalización ha sido chapucera, la presión que se ejerce sobre lo no formalizado será poca, y por lo tanto, la violencia con...

50 km... y 5

Después de todo lo escrito me vuelvo a preguntar si vale la pena tomarse el asunto, el del cambio de distancia del nacional de invierno, tan en serio. Sin duda, poco importa al mundo lo que yo haga, fetiches hay muchos, y capacidad para volver a asignar nuevos sentidos a nuevos fetiches más, esto es consustancial a ser humano. En fin, ¡baraja!, y a otro tema que se hace tarde.

50 km... 4

Hay otra regla que también sufre los accesos de la razón privada. Es la de la flexión: La pierna que avanza debe estar recta, (es decir, no doblada por la rodilla) desde el momento del primer contacto con el suelo hasta que se halle en posición vertical. Pero antes volvamos al parque de la segunda entrega . Ya hicimos hincapié en la necesidad de unas normas que aseguren la subsistencia de los espacios públicos: no cagarse en el fuente , no pasear en pelotas, etc ... normas que ofrecen un marco para que el parque sea utilizado por todos de una manera razonable. Pensemos ahora en una pelota. Todos sabemos lo molesto que puede resultar la pelota en un parque en los pies o en las manos de unos chavales más o menos crecidos. El temor de los ancianos que toman el fresco está más que fundado. Una de las soluciones es incorporar en la normativa esa prohibición, la de usar la pelota en un parque. Pero en ese momento ya estás prohibiendo cualquier tipo de uso de la pelota e, irremediablemen...

50 km... 3

Que todas las disciplinas atléticas no son iguales es afirmar una obviedad. La mía, es sin duda la menos popular. Somos, ciertamente, muy pocos los que la practicamos, y esto es, sin duda, un gran problema. Hoy en día, cuando no se tiene clientela termina siendo subvencionado, en el sentido más amplio del término. El atletismo en general lo es, pero una de sus disciplinas, el fondo en ruta, por su especificidad, escapa de esa necesidad apremiante de auxilio económico. Ya sabemos que cualquier carrera popular puede costearse por si misma con las cuotas de los propios atletas. Sin duda, una cosa es correr y otra marchar. Aunque mantengan semejanzas en cuanto las distancias, son pruebas de fondo, el espíritu ilustrado las ha tratado con desigual fortuna. La marcha, que se supone que empieza cuando termina el Maratón, no se adecuaba al formato Olímpico, o en términos artísticos, tenía una difícil cabida en el museo del deporte. La solución, como viene siendo habitual, era reducir las di...

50 km... 2

En este punto conviene distinguir entre el uso público y el uso privado de la razón. Lo que caracteriza a todas las disciplinas atléticas es que son públicas, es decir, que todo el mundo puede tener acceso a ellas siempre y cuando cumpla con una normativa vigente que asegura su subsistencia. Pasa lo mismo con los espacios públicos. Yo puedo ir al parque libremente a pasar el rato siempre y cuando no vaya tirando desperdicios, me pasee "en pelotas" o vaya insultando a la gente. Es en ese momento cuando estoy haciendo un uso privado de algo que es público, el parque. Lo que la norma impone, insisto, son los medios necesarios para que sea posible el uso público de un espacio, y eso no significa que todos vayamos al parque a hacer lo mismo, unos leen, otros pasean, los  niños saltan y corren, los padres charlan... para cada uno el parque ocupa un lugar en su red de significaciones, de tal manera que, como ha sido habitual en el pasado más reciente, ciertas políticas de destrucci...