Ayer, como viene siendo habitual todos los años, volví a pasar por las Tres Cruces, con el instrumento a cuestas. No quise desperdiciar la ocasión para inmortalizar el momento, con mi hermano, el mejor trompa del momento, con permiso de su mujer, y con el deseo de seguir volviendo a pasar por muchos años más. Así plasmé ese paso allá por el año 2001:
La razón de tu misterio Se manifiesta en tu rostro, Seco, oscuro... Con esa mirada Que todo lo huye Que todo lo... Mata. Y no es mejor Que, sigilosamente, Me abandones. Dejes pasar la brisa Entre nuestros corazones Para así recuperar El fresco sabor De tus ilusiones. Pero mi barco se hunde, Entre tu rostro, Seco, oscuro...

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