Una de las funciones básicas de todo creador será la de dar a su obra su tempo ; en sus manos está, pues, inscribir su creación en el torrente de la cotidianeidad, de la realidad vivida, imprimirle su temporalidad. Tempi hay muchos y variados al alcance del artista, pero el tempo giusto es único, pertenece a la obra misma, va unido, inseparablemente a ella como el botón a su camisa. En muchos casos, el propio creador tiene sus dudas a la hora de indicar el tempo giusto de su obra. No es tarea fácil el cosificar algo tan intangible, tan enigmático. En esto siempre vamos a tientas, y las ideas preconcebidas, nuestra idealidad, puede encaminarnos a acelerar o decelerar los tempi . La aceleración de los tempi viene determinada fundamentalmente por considerar la temporalidad de manera lineal. La síncopa , con su eterno desplazamiento del punto de apoyo, es el paradigma musical de esa linealidad basado en el eterno dejar para mañana, resolver para más adelante. En el cine, también...
Y mi amor fue tomando forma, igual que una sonrisa tímida.