Torturada, ensimismada
En la penumbra
Hundida, tras ella,
La soledad marcaba,
Inexorable, las horas.
Esa renuncia, convocada
Provocación,
Desataba su fuerza,
Su furia descontrolada
Tras su pálida cara.
Así puso fin
A su olvido,
A su ausencia...
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